miércoles, marzo 16, 2011

Rest: Capítulo 20



Luego de la partida de Uriel, me quedé son saber qué hacer, tratando de controlar mis pensamientos que andaban a mil por hora.

Era bastante temprano aún cuando decidí bañarme y cambiarme de ropa. Me puse la ropa negra de siempre (la que me tenía más que aburrida); y decidí ponerme el regalo de Billie Joe en la muñeca derecha. Sonreí al acordarme de él, de sus gestos, de su regalo.
Me mantuve entretenida haciendo nada en mi casa toda la mañana; ordenando un poco, revisando los videos que había por ahí; de todo hasta que vi que eran las dos de la tarde.
Pensé que era una hora bastante prudente como para aparecer por la casa de Billie; así que me fui para allá.
Cuando llegué y toqué el timbre, salió Ollie a recibirme.

- Hola- la saludé aún desde la puerta y me acerqué a ella.-Feliz navidad
- Feliz Navidad. ¿Cómo estás?
- Bien, gracias.- mencioné.-Eh… ¿está Billie?
- Sí, pero aún está durmiendo.
- Ah…- dije algo desilusionada.- Bueno, volveré más rato entonces
- Pero… si quieres puedes subir a despertarlo
- Se va a enojar.- advertí, pero con una sonrisa por la idea.
- No, no lo creo.- asentí sin cambiar la expresión de mi rostro, igual a la de la mujer- Supongo que ya sabes donde está su habitación
- Sí…
- Bueno; Mike está en la habitación también, pero dudo que puedas despertarlo

Reí. Mike era un holgazán; y se necesitaba mucha fuerza y mucho ruido para despertarlo. Billie siempre me comentaba lo difícil que se le hacía despertarlo cuando iban a Gilman.

Ollie me acompañó hasta la sala de estar y luego subí sola las escaleras. Sabía perfectamente cual era la habitación de mi amigo; así que entré con mucho cuidado. No quería encontrarme con ninguna sorpresa.

Entré procurando hacer el menor ruido y vi a Billie recostado en la cama, con la ropa puesta y abrazando la almohada. Se veía demasiado tierno, con la respiración tranquila y en sus labios había una pequeña sonrisa. 

Me quedé mirándolo completamente hipnotizada hasta que me acerqué a la cama y me senté a su lado.
Su pecho subía y bajaba al ritmo de su respiración; estaba tan tranquilo que no quise despertarlo. Podía quedarme ahí, mirándolo por siempre.
Inconcientemente empecé a acariciar su cabello con suma delicadeza hasta que se percató del contacto de mi piel y empezó a abrir los ojos perezosamente.

- Hola- le dije en un susurro, haciéndome a un lado para darle espacio en la cama.
- Hola- respondió extrañado, dándose vuelta en la cama y quedando frente a mí- ¿Cuánto bebí que no recuerdo que hayas vuelto y que estabas durmiendo conmigo?- solté una risa, pero muy despacio
- Tonto, llegué recién. Tu mamá me dejó subir y me dijo que te despertara, pero no pude.
- ¿Por qué?
- Te veías demasiado dulce durmiendo- dije, sonrojándome un poco.- y parecías disfrutar tu sueño entonces preferí esperar.
- ¿Cuánto rato llevas aquí?- preguntó
- Algunos minutos, no mucho…-
- Ah…- dijo restregándose el pelo a la altura de la nuca. Bostezó y luego pareció recordar algo súbitamente.- ¡Hey! ¡Feliz Navidad!
- Para ti también.- le dije y me acerqué para abrazarlo. Luego me separé y le mostré mi muñeca- Gracias, está linda
- Que bien que te gustara; y gracias por el cuaderno... aunque tengo una queja.
- ¿Ah sí? No me digas…
-Le falta una dedicatoria.- musitó, y se sentó en la cama al lado mío
-Cuando vayas a lavarte los dientes hablamos, apestas a alcohol.- le dije frunciendo el ceño. La verdad es que era algo casi imperceptible, pero necesitaba que se alejara un poco de mí y no se me ocurrió otra excusa.
-No es cierto, no tomé tanto.- dijo defendiéndose mientras se ponía de pié y se dirigía al baño.
-¿Cuánto bebieron anoche?- le pregunté cuando lo vi aparecer por la puerta, algo pálido por lo que supuse había estado vomitando
-No mucho…
-Claro…
-¿Me harás una dedicatoria o no?- quiso saber, extendiéndome el cuaderno y un lápiz.
-Bueno, pero no ahora. Tengo que pensar en qué escribir.
-Como quieras…- me dijo. Sentí que me iba a decir algo, pero se detuvo y dejó de mirarme.
-¿Qué?
-¿Qué de qué?
-Ibas a decirme algo…-
-No..- lo miré enojada.- De acuerdo, tal vez sí….- sonreí- No sé cómo decirlo….
- Simplemente dilo
- ¿Vas a salir conmigo?
-Ah… eso.- musité. Billie me miraba expectante; y yo no había tomado una decisión…
-No tienes que decir que sí si no quieres.- me advirtió ante mi indecisión
-Yo quiero salir contigo…
-¿Pero?...-sugirió por la forma en que hablé
-No estoy segura si es la mejor idea.- solté de repente-Uriel… no lo sé
Billie se veía frustrado.
-Aún no pasa nada y ya te arrepientes, y ya crees que va a terminar de alguna manera desastrosa cuando aún ni siquiera comienza algo.- dijo bastante enojado.
-Tienes razón, lo siento.- le dije, aunque yo sabía cómo podían terminar las cosas y no era algo demasiado lindo.
-¿Entonces? ¿Eso es un sí?
-Así parece.- le dije y me sonrió
-Entonces tenemos una cita.

Asentí y luego seguimos hablando de cualquier otra cosa hasta que Mike despertó, preguntando lo mismo que Billie cuando él despertó al verme con ellos, en la habitación.
Cuando los chicos ya estaban bien despiertos, bajaron a comer algo (que fue algo así como desayuno-almuerzo) y me invitaron a quedarme.
Billie me preguntó por Uriel, y le conté que se había ido el mismo día.
Después compartimos un poco con los demás; y luego la casa quedó a nuestra disposición ya que todos fueron a un paseo con Alan, uno de los hermanos de Billie.

El día de navidad se pasó bastante rápido, y nos pusimos de acuerdo con Billie Joe para salir dentro de la semana, pero antes de Año Nuevo.
No sé bien porqué, pero decidimos que era mejor no contárselo a Mike.

Decidí no ponerme nerviosa el día en que saldríamos, pero fue imposible.
Me demoré mucho más que lo usual en arreglarme, en buscar la ropa y por primera vez en mucho tiempo usé algo de maquillaje, pero leve… no quería que Billie notase que me estaba esforzando demasiado si sólo era una cita. 

Habíamos quedado en juntarnos en la plaza que quedaba cerca de su casa y luego iríamos a Berkeley ; ahí dijo que él vería qué hacer.

Creo que me adelanté un poco en llegar porque él no estaba, así que decidí darme una pequeña vuelta para perder el tiempo.
Cuando volví, Billie me esperaba sentado en uno de los bancos.
No fue necesario poder leer su mente para darme cuenta que estaba igual, o incluso más nervioso que yo. Podía darme cuenta en su forma de moverse cuando me vio, o en su mirada…

Lo saludé con un beso en la mejilla, sintiendo un cosquilleo extraño; y luego me detuve a observar cómo se veía.
Tenía algo diferente, un no sé què; además que iba un poco más perfumado que lo habitual, cosa que me agradó. Demasiado.

- ¿Te hiciste algo?- inquirí, dejando de lado mi nerviosismo y esa actitud tímida y de avergonzada digna de una niñita de 12 años.
- No…¿Por què?
- Te noto diferente, pero no sé qué es.
- Me corté el pelo
- Hace como una semana- interrumpí.- Ya me había dado cuenta de que tus hermosos rizos ya no adornaban tu cabeza
- Un corte no te vendría mal a ti.- me dijo.- Tienes el pelo demasiado largo ¿No te molesta?
- Lavarme el pelo sí; pero me gusta así- mentí No podía cortarme el pelo, aunque quisiera, aunque lo intentara… Uriel me había advertido cuando cambió todo mi aspecto.
- Ah…- fue todo lo que dijo.- Como sea, ¿vamos? No quiero que se nos haga muy tarde

Asentí y caminamos hasta el paradero para tomar el autobús.
Hice mi mayor esfuerzo para que no se notara lo nerviosa que me sentía y así no se formaran momentos incómodos.

- ¿Cuáles son los panoramas?- quise saber
- ¿Aparte de estas hermosas dos horas en autobús hasta Berkeley?
- Sí
- No lo sé; podríamos ir al cine, o a comer algo, o simplemente dar vueltas…
- Dar vueltas y comer algo suena excelente.- comenté entusiasmada. No me parecía buena idea quedarme sentada por alrededor de dos horas mirando una pantalla sin poder comentar nada.

Después de hablar muchas estupideces llegamos sin saber qué hacer.
Fue la “cita” más extraña en la que he estado, hasta que después de caminar bastante fuimos a comer algo, empezó a oscurecer y nos sentamos en el parque.

Estar con Billie era realmente agradable; podíamos hablar por horas sin aburrirnos y ese día lo había vuelto a comprobar. 

Estuvimos dando vueltas por toda la ciudad, deambulando por tiendas, parques, calles atestadas de gente; y en ningún momento hicimos alguna insinuación, ni siquiera nos rozamos las manos ni nos sonrojamos por algún comentario.
Nada de eso hasta que decidimos sentarnos mientras comíamos unos dulces, la temperatura había descendido y Billie notó que mi cuerpo tiritaba levemente. 

-¿Te dio frío?- me preguntó mientras se acercaba un poco más a mí
-Algo…- respondí, y mis labios no paraban de moverse involuntariamente.
-Estamos en invierno y tú vienes así, completamente desabrigada.- me regañó y tenía razón. Andaba con una polera y un chaleco muy delgado.- Ten
-No hace falta.- le dije rechazando el polerón que me ofrecía
-Ando con más ropa que tú.- me dijo y sin hacerme caso me puso por encima la prenda
-Gracias.
-¿Quieres un café?- negué y me acerqué a él, buscando la calidez de su cuerpo.

En cuanto lo hice sentí que su cuerpo se tensó, y me arrepentí. Pero luego pasó su brazo por alrededor de mis hombros y me atrajo a sí mismo más aún.
Sonreí sin que pudiera verme y me acomodé de lado con la cabeza en su hombro.
No hablamos en todo ese rato. Él miraba distraído hacia cualquier lado menos a mí, y yo inconcientemente había empezado a acariciar su abdomen y su brazo.
Estaba completamente relajada en esa posición, sintiendo como el pecho de Billie se desplazaba hacia mí al respirar, estremeciéndome cuando él me quitó el pelo de la cara y comenzó a acariciar mi mejilla, mirándome fijamente.

Sentí que lo más importante en ese momento era alcanzar sus labios que se presentaban justo en frente medio abiertos; de a poco me senté más cómoda y me fui acercando… agonizantemente despacio hasta que nuestros labios se juntaron.

Sentir el contacto con él nuevamente me hizo sentir bien, plena; su boca se movía lento, suave; y sus manos sobre mi rostro ayudaban a que todo fuera perfecto.

Nos separamos luego de unos minutos, con la respiración un tanto más agitada. Miré sus ojos verdes, brillantes, hermosos y sonreí. No me avergonzaba esa vez.
No necesitaba más pruebas, más respuestas que la que había recibido con todas las sensaciones que sólo un beso podían despertar en mí.

No importaba si los ángeles, el cielo, el infierno, el guardián, Uriel o quien fuese me advirtiera que estaba mal, que no podía estar con Billie Joe.
Sé que las cosas pasan por algo, y no iba a dejar pasar la oportunidad de estar con mi conexión plenamente.  Era capaz de arriesgar lo poco que tenía con tal de compartir mis momentos con él, momentos como aquel beso, como nuestras risas…

Estuvimos en aquel parque hasta que el frío se volvió insoportable para ambos y decidimos volver a Rodeo; pero con una actitud completamente diferente.
Ahora los silencios eran llenados con besos y caricias tiernas, mientras caminábamos y una vez que nos subimos al autobús.
Nuestras manos iban entrelazadas y el contacto permanente de nuestra piel se sentía muy bien…

-Ya es bastante tarde ¿Cierto?- inquirí cuando ya estábamos en la puerta de mi casa
-Más o menos.- respondió Billie
-Se me pasó demasiado rápido.- admití
-A mí igual…Pero podemos quedar para vernos mañana… si tú quieres.
-¿No quieres pasar?- le pregunté.- Podemos tomar café para el frío… y después llamas a tu casa para avisar que llegarás más tarde
-¿No le molestará a tu papá?
-Uriel no está; además… no creo que le importe.-
-Uriel… claro.- dijo pensativo- Aún me cuesta acostumbrarme a que no le digas papá como todo el mundo
-No soy como todo el mundo.- le dije seria, pero sonreí casi inmediatamente después.
-Cierto.
-¿Entonces?
-¿Entonces què?
-¿Te vas a quedar otro rato?- le pregunté
-Sólo un rato.- me dijo y entró conmigo.

Nos servimos café con galletas y nos sentamos en el sillón a ver televisión; y aunque estaba bastante aburrida la programación no me molestaba, porque estaba con Billie; y era más lo que conversábamos que la atención que le prestábamos a lo que estaban dando.
No nos dimos cuenta pero la hora avanzó demasiado rápido, y el sueño se apoderó de nosotros haciendo que nos quedáramos dormidos en el sillón, abrazados hasta la mañana siguiente. 

sábado, marzo 12, 2011

Rest: Capítulo 19



Estaba durmiendo. Me quedé dormida pensando en Billie Joe y su imagen me siguió hasta en sueños.
Lo primero que logré visualizar fue el verde de sus ojos, el que llenaba toda mi retina y parecía como si fuera en un túnel hasta que logré ver algo de luz y su cuerpo apareció en su totalidad.
Estaba recostado en una cama; pero era diferente… algunas arrugas; pelo más corto… Esto ya lo había soñado. 

Era su muerte; otra premonición. O al menos eso pensé hasta que de repente empecé a ver todo como en cámara rápida (excesivamente rápida) hasta que se detuvo un par de segundos.
Estaba comprando las pastillas con las que iba a matarse.
Luego la imagen se corrió y la cámara rápida de nuevo y la imagen de él estando con su esposa e hijos.
Y así paulatinamente empecé a recorrer su vida a una velocidad increíble; pasando por todo lo que vivía pero desde el final hasta el principio, al revés; deteniéndose en algunas escenas, y avanzando más rápido en otras.
Era algo bastante caótico.

Billie; sus hijos, su carrera, su hogar, su matrimonio, sus peores días y algo así como mi muerte…

Desperté justo en ese momento, cuando sentí (en el sueño) que el aire me faltaba mientras estaba tendida en un lugar que no supe identificar.

Tenía sudor en la frente al despertar, y la respiración agitada.
Otra premonición; una advertencia… Volví a pensar en el tema de la misión; el repetitivo tema que no dejaba que me olvidara… ¿Dónde estaba Uriel? Necesitaba respuestas… Pero como siempre; no las tendría.

Cuando logré calmarme, me levanté y fui al baño. Luego recorrí toda la casa para buscar a Uriel pero no estaba; así que volví a la pieza y vi el regalo de Billie Joe sobre el velador. Me había olvidado completamente de eso.

Era un paquete bien envuelto, pequeño.
Ansiosa rompí el papel y me encontré con una pulsera que decía mi nombre junto a un corazón.; bastante linda. Y justo antes de botar el papel de regalo noté que había un pequeño trozo de papel, mal cortado y con algo escrito por ambos lados.
”Vale por mil besos, abrazos infinitos y mucha felicidad” decía por un lado, y al darlo vuelta noté una pequeña nota en la esquina:
“Válido sólo si aceptas salir conmigo y darme el mejor regalo de Navidad”

Nunca había recibido algo tan… tierno. No pude evitar sonreír y admirarme por su gesto.

- No te emociones tanto.- sentí un susurro en mi oído. Tenía que llegar a joderme toda la emoción.
No le dije nada; sabía que en pocos segundos iba a tener a Uriel parado junto a mí; mirándome con cara de pocos amigos… y así fue.
-Tenías que llegar justo hoy.- le dije sin necesidad de mover mis labios. Los “poderes” habían vuelto
-Si te quedabas toda la noche en casa de Billie hubiese sido una de las peores cosas que te hubiesen pasado.- me dijo, demasiado serio.- Las relaciones entre ángeles y humanos no están permitidas; y lo sabes
-No tengo ninguna relación con él; y lo sabes.- me defendí
-Pero sé lo que sienten el uno por el otro; lo que es mucho más peligroso en este momento.
-¿Podías espiarme aún estando desconectados?- inquirí. Si era así había visto y sentido todo lo que había hecho esos días.
-No; no se trata de eso
-¿Entonces?
-¿Recuerdas cuál fue el motivo de mi viaje?-
-Buscar respuestas
-Exacto… y creo que conseguí suficientes…pero no son buenas noticias
-Y no puedes decirme ¿cierto?- Uriel negó. La ansiedad se apoderó de mí
-No tengo mucho tiempo para contártelo, y no puedo repetir nada así que presta atención a lo que te diga ¿de cuerdo?- asentí-  Además; debo irme de nuevo…

Asentí, él sabía lo que pasaba en mi cabeza. Sabía que poco me importaba si tenía que irse de nuevo, que sólo quería que me diera algunas respuestas que me sirvieran para entender aunque fuese una mínima parte de todo.

- De acuerdo…- tomó aire, y me di cuenta que, obviamente no iba a pronunciar ninguna palabra, todo el diálogo sería mental.- Pedí persmiso, y fui a explicarle algunas cosas a seres de otras “dimensiones” para tratar de encontrar explicaciones a las cosas que no podiá entender, cosas que pasan entre Billie Joe y tú…
“ Luego de explicar todo, no fue difícil obtener una respuesta…. Supuestamente, hay personas que están destinadas a encontrarse en la vida, y a  generar cierto impacto en ambos destinos…

Lo que nos cuesta entender, es que la conexión entre ustedes se haya dado después de tu tiempo en la Tierra… cuando tu tiempo ya terminó. Tu alma le pertenece a los nuestros, ya sabes… los de las reuniones y eso; por lo que si llegan a enterarse de esta extraña conexión y tus sentimientos por el humano te devolverán al limbo, y tu misión no se habrá completado… por lo que descenderás.
Yo no lo informaré, no todavía.
Tienes todo el tiempo que yo no esté para asegurarte que Billie esté bien y feliz para cuando te vayas, porque sabes que en algún momento debes regresar….
¿Has comprendido?”-

Asentí, tratando de asimilar toda esa información.

-Obviamente Billie no puede saber nada de esto… Y lo más aconsejable es que no tengan una relación; sería más difícil… pero es tu decisión al final mientras yo no esté.
-De acuerdo …- dije, aún no estaba bien
-Otra cosa; los de arriba notarán que no estoy y vendrán a examinarte; ahora es cuando debes aplicar todo lo que aprendimos sobre bloqueos
-Está bien…¿Pero qué les diré si preguntan por ti?
- No, no lo harán…- me sonrió, tratando de darme confianza.
- ¿Debes irte ahora?- me adelanté un poco a sus pensamientos dirigidos hacia mí.
-Sí. Debo encontrar otra respuesta, quizás la más importante…  - asentí, por enésima vez.- Recuerda todo lo que te dije, piénsalo y ayuda a Billie Joe; No quiero que desciendas.

Lo último me dijo dándole forma física a su voz, profunda y grave, llenando toda la habitación.
Por mi parte, no dije nada. Simplemente me quedé mirando cómo mi arcángel se convertía en una brisa leve y desaparecía ante mis ojos.

Sentí de inmediato que las piernas me tiritaban un poco, y que me faltaba fuerza en ellas para mantenerme en pié.
Con dificultad me acerqué a la mesa del comedor y me afirmé ahí todo el tiempo necesario para estabilizarme.

Procesé la información.
¿Si no hubiese muerto, hubiese conocido a Billie Joe y hubiésemos tenido la oportunidad de ser felices? ¿ O el mundo era tan retorcido que este era el plan, juntarnos para separarnos bruscamente por algo que jamás podría ser?

Mientras pensaba en eso, sentí un zumbido fuerte en mi oído, y supe que la conexión nuevamente se había ido… Volvía a ser casi humana nuevamente, con Uriel lejos de mi perímetro.
Las reglas del juego habían cambiado nuevamente, y al parecer cumplir con las cosas que debía serín mucho más difíciles de lo que pensé, al involucrar mis sentimientos en donde menos debía.

viernes, marzo 11, 2011

Rest: Capítulo 18







Billie y Mike iban frecuentemente a mi casa; y por suerte nuestros encuentros no eran para nada incómodos. Nos quedábamos hasta tarde viendo películas; o yo escuchaba cómo los chicos tocaban con una guitarra acústica que había encontrado en una habitación que servía como bodega y así pasábamos los días cuando no había nada más que hacer.

De Uriel no había sabido nada; absolutamente nada.
Cada vez que me acordaba de él sentía una ansiedad por recibir algún indicio de él, que me dijera las cosas que estaba haciendo mal, que me dijera que no podía tener sentimientos, que dejara de lado esas ideas de besar a Billie cada vez que estábamos cerca.
En las noches, cuando ya no tenía en qué mantener mi mente ocupada, me preguntaba si Uriel sabría todo lo que pasaba conmigo aunque no estuviera; o si de verdad volvía a tener la libertad que solía tener al estar viva…

- Sue… ¿qué harás para navidad?- me preguntó Mike un día… que estábamos comiendo pizza
- ¿Cuándo es?- pregunté; estaba completamente perdida con todo lo que fuera fechas y que implicara el ver un calendario.
- Ehm… en dos días.- me respondió sorprendido- ¿va a llegar tu papá?
- No creo; no e ha avisado.- respondí.
- Billie ¿por qué no va a tu casa?- el aludido levantó la vista; y miró a Mike igual que yo, no entendí de qué estaba hablando.
- ¿Qué dijiste? No estaba prestando atención
- Que Sussan estará sola en navidad; y que podría ir a tu casa… ¿o no?
- Ah; claro…si no tienes planes más importantes- respondió aún medio confundido, mirándome con la última frase.
- No entiendo de qué están hablando…
- De la cena que hacen en la casa de Billie para navidad… y van todos sus hermanos; es bastante entretenido… y siempre nos quedamos hasta el día siguiente para abrir los regalos—me dijo Mike
- ¿Y tú no estás en tu casa?- pregunté sin querer mirar al guitarrista.
- No, en mi casa no celebramos la navidad como en la casa de Billie.- me dijo, ante lo que asentí- ¿Y? ¿Irás?
- Yo creo… o sea; si es que ustedes quieren que vaya…
- Obvio que sí- dijo Billie, incorporándose a la conversación.- Mi mamá cocinará pavo y esas cosas;  somos tantos  que un invitado más no le molestará.
- Ok, entonces estaré ahí…- dije
- Te paso a buscar, si quieres.- comentó Mike, con un trozo de pizza en la boca.
- Sería genial.- respondí.- Tendré que ir a comprar regalos; no me acordaba que sería navidad y no he comprado nada.-
- Somos dos.- admitió Billie.
- Yo ya compré- dijo Mike con una sonrisa
- ¿Qué le vas a regalar a Jessica?- le pregunté
- Un globo; un peluche y un chocolate.-
- Te lo dije.- susurró Billie, y yo sólo reí
- De seguro le va a gustar… ¿ella también estará en tu casa?- le pregunté a Billie
- Noup, Mike la verá el 25… en la noche creo

Asentí. Había olvidado completamente lo de la navidad, realmente… así que iba a tener que comprar regalos. ¿Qué le podía comprar a Billie y a Mike?
Ese día no iba a poder ir a ver nada; así que dejé de pensar en eso y lo pasé bien con los chicos hasta que decidieron volver a sus casas.

Al día siguiente me levanté temprano y me fui a Berkeley a ver qué comprar. Se me haría muy difícil elegir algo…

Anduve dando vueltas por varias horas; hasta que pasé por una tienda de ropa y vi una bufanda negra con algunas rayas blancas; así que eso le compré a Mike; quien se quejaba del frío y de que no tenía bufanda… así que se la compré. 

Sólo me faltaba Billie. Lo más difícil…Creo que recorrí las tiendas de Berkeley al menos unas tres veces hasta que me decidí.
Una libreta, con detalles en cuero y cosas así para que escribiera sus canciones.
Era perfecto para él, que siempre andaba escribiendo en la parte trasera de los cuadernos de colegio o en hojas sueltas.

Me demoré todo el día; pero valió la pena… así tenía todo el día siguiente sin tener que preocuparme por los regalos y cosas así.

Como pensé, ese día los chicos no fueron a mi casa; tal vez Billie había ido a comprar los regalos o cualquier cosa.
Al día siguiente sólo vino Mike a saludarme y luego fue a la casa de Billie a tocar; me invitó pero no quise ir.
No me gustaba estar tan cerca de Billie Joe; tenía que controlarme demasiado y no era agradable.
Luego de la conversación que tuvimos yo realmente evitaba a toda costa estar a solas con él, porque no me creía lo suficientemente fuerte como para resistir acortar la distancia, tenerlo cerca….  Pensar en lo que no podía hacer me hacía querer hacerlo más…Como suele suceder con la mayoría de las cosas.

El 24 Mike llegó a mi casa y esperó a que me cambiara ropa y nos fuimos a la casa de Billie.
Yo iba con un vestido…blanco con detalles negros; bastante normal y cómodo. Me sentía bien.
Y en la mano llevaba las bolsitas con los dos regalos.

-¿Puedo saber si una es para mí?- me preguntó Mike
-Obvio que un regalo es para ti.-
-¿Qué es?
-Un regalo, sorpresa…- le dije.-
-Un regalo más que abriré este año.- dijo como un niño pequeño, lo que me causó gracia.

Seguimos hablando en el camino hasta la casa de Billie. Cuando vi varios autos en la entrada supuse que realmente irían muchas personas y empecé a ponerme nerviosa.

Tocamos la puerta, y salió la mamá de Billie a recibirnos.
Mike nos presentó, y luego entramos a la casa, que estaba decorada con cosas navideñas, haciendo que todo se viera bastante acogedor.
Nos sentamos en el sillón viendo como Ollie se volvía loca con toda la gente que había a su alrededor hasta que Billie apareció. Viéndose exactamente igual de apuesto que siempre.

-Perdón por demorarme tanto, Ana no me dejó tranquilo cuando le conté que venías.- dijo mirándome
-No te demoraste tanto.- le dije, y me acerqué a saludarlo. Luego estrechó su mano con Mike y nos fuimos al patio.

Estuvimos conversando y luego entramos para cenar. Billie me presentó a todos sus hermanos; cuñadas y cuñados; sobrinos… a toda la familiar mientras nos sentábamos y luego tuve que hablar de mí.
Que me había mudado de Nueva York por el trabajo de mi papá, que iba en el curso con Mike y Billie; y prácticamente eso.
La cena todo bien hasta que sentí el teléfono, y luego la mamá de Billie me estaba llamando.

-Tienes teléfono.- me dijo cuando llegué hasta donde ella estaba. Sentí la mirada de Billie Joe en mí inmediatamente, cuestionándome con esos ojos verdes… llenos de preocupación.
-Gracias- le dije y me di vuelta, cosa que Billie no se diera cuenta de lo que estaba hablando. -¿Aló?
-Sussan…- sentí la voz de Uriel. Un escalofrío recorrió toda mi espalda, y supe que no eran buenas noticias. –Deberías irte a casa, estar con los Armstrong no es buena idea; además, mañana vuelvo a casa.
-Pero…
-Nada, cuando llegue hablaremos.-sonó como mi padre cuando me retaba, me asusté-
-Bueno… nos vemos- le dije, aunque no estoy segura si habrá escuchado lo último porque me cortó el teléfono inmediatamente.

Volví a la mesa lo más normal que pude, pero al parecer no lo conseguí.
-¿Estás bien?- inquirió Billie. Simplemente asentí.-¿Quién era?
-Uriel.- respondí despacio
-¿Quién?
-Ah… mi papá- siempre olvidaba decirle “papá”, y Billie siempre se olvidaba de quien era cuando lo nombraba por su nombre
-Ah…¿Y está bien?
-Sí, aunque quiere que vuelva en un rato a la casa; volverá mañana.- 
- ¿Cómo se consiguió nuestro teléfono?- verdadera curiosidad pasó por sus ojos, pude notarlo inmediatamente. Me encogí de hombros.
- No sé- traté de inventar una excusa, rápido- Ah, es que ayer me llamó, le conté que vendría y me pidió el número de tu casa.

Asintió, sin convencerse totalmente. Pero esa era la idea más lógica que se me ocurría

-¿Tienes que irte de inmediato?- inquirió a los segundos después, con algo de enojo que pasaba casi desapercibido en su voz.
- No lo sé… supongo que puedo quedarme  hasta el final de la cena.
- Qué lástima- intervino Ollie.- Nos hubiese encantado que te quedaras un rato más.
Bajé la vista, luego de sonreirle y me concentré en mi comida. Luego puse algo de atención a la alegre conversación que tenían, traté de sonreír varis veces pero mi preocupación no me dejaba del todo tranquila.

Estuve con los chicos luego de que retiraran las cosas de la mesa, y después me despedí de todas las personas que estaban ahí, dejando para el final a Ollie y Mike.
Le indiqué a Billie que debía irme, y me acompañó hasta la puerta.
Salimos, y nos quedamos, quietos en la entrada de la casa.

-No creo que nos veamos mañana así que… feliz navidad.- le dije y le pasé la bolsa con su regalo.- Espero que te guste, y le dices a Mike que le dejé el suyo bajo del árbol.
-Bueno... pero espera, yo también te tengo algo.-nos separamos y entró corriendo a su casa, tardó algunos segundos y llegó a mi lado nuevamente, con la respiración agitada.- También espero que te guste; y Mike también te tenía algo… supongo que te lo entregará mañana o cualquier otro día.
-Gracias.
-Ábrelo cuando estés en tu casa… sería mejor.- asentí, y noté que no me estaba hablando como siempre.
-Billie… ¿te pasa algo? -negó-Siento que estás… molesto.- volvió a negar- Mientes horriblemente
-Me hubiese gustado que te quedaras; eso es todo.-

No le dije nada; sólo acaricié su mejilla y le di un beso en el mismo lugar unos segundos después.-

-Nos juntamos otro día… cuando papá llegue y las cosas vuelvan a lo de siempre.- asintió con la mirada hacia abajo.
-¿Quieres que te acompañe a tu casa?- soltó a los pocos segundos.
-No, sigue celebrando con tu familia… no te preocupes
-Me gustaría haber celebrado contigo.
-A mí igual- le dije, sinceramente.- Pero… me tengo que ir.
-Claro…- 

Me acerqué para despedirme, un beso en la mejilla y dar media vuelta; pero me quedé mirando sus ojos por varios segundos; en los que Billie quiso acercarse, darme un beso pero me corrí.

-Hora de irme. Dale saludos a todos.- fue lo único que dije y me di media vuelta para salir casi corriendo.

Llegué a eso de las once de la noche. No había nada que hacer, nadie con quien pasar noche buena pero no importaba… me fui a acostar casi de inmediato cuando llegué; y me olvidé del regalo de Billie…
Estaba nerviosa con la llegada de Uriel; y supe luego de acostarme que ya estaba cerca porque los zumbidos en mi oído aparecían nuevamente; aunque con mayor intensidad, sentí cómo Billie me llamaba internamente, esperaba que me devolviera y estuviera con él. Lo sentía, claramente; como nunca antes a tal distancia de donde se encontraba…

La conexión se había intensificado; y no sé si fue por la ausencia de ésta durante un tiempo o si tenía relación con lo que en ese momento sentíamos.